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domingo 22 de noviembre de 2009

El Sol Gira Alrededor de la Tierra




Llevo unos días mirando al cielo. Me fascina todo lo que tenemos sobre nuestras cabezas: estrellas, planetas, nebulosas, galaxias. Resulta tan sencillo y a la vez tan complicado de entender.
Estos días he estado mirando las famosas estrellas fugaces de noviembre: Las Leónidas. Admirables, persistentes, con gran estela, bólidos.
Luego, me engancho de nuevo al mundo terrestre y leo, ya no con admiración, que en algunas de las comunidades autónomas de España, más de la mitad de los encuestados sigue viviendo en un sistema precopernicano, es decir, siguen pensando que el Sol orbita alrededor de La Tierra. Siento pena de la incultura de tanta gente. Asco de los gobiernos y de los partidos que fomentan el borreguismo y la zafiedad. Programas en la TV dignos del desprecio más absoluto.
Si les preguntara: ¿Qué objeto orbita alrededor de La Tierra?. ¿Qué me dirían?. ¿Seguro?. El consuelo que tengo es que, no sólo en España existe tanta incultura como podrás comprobar aquí. Realmente siento debilidad con este vídeo, y ya no es la respuesta de este gabacho, sino de lo que contesta el público asistente. !Vivir para Ver!.
Les dejo con uno de mis vídeos favoritos de youtube. La inmensidad del cielo, las distancias, los tiempos, las ecuaciones, Newton, la velocidad, Einstein, la luz, el infinito, los números.......la poesía.

martes 17 de noviembre de 2009

De hormigas, invasiones y reflejos


No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Entre bocanadas de humo, Pablo me pregunta por las hormigas que inundan mi terraza. La pregunta me inquieta e intento cambiar de tema de conversación. El calor de noviembre, el azahar que vuelve a brotar en mi naranjo, el barco secuestrado en un mar sin dioses...
Pablo, vuelve a besar su cigarro y me insiste en las hormigas. Me avergüenza sincerarme con él y hablarle de su nuevo hábitat. Te contaré a ti que me lees, y no le digas nada a Pablo, que les abrí la puerta del ático, que las incité a que entraran en el salón engañándolas con bolitas de azúcar, que son decenas, centenares, millares de hormigas las que construyen ahora, en el centro de mi salón, el gran hongo atómico que destruirá mi pasado. Henchidas de sangre y con sus abdómenes a punto de explotar, comienzan a planear la invasión de mi cuerpo introduciéndose por la zona más apetitosa para ellas: los ojos.......cof, cof, cof
Pablo, después de una enorme bocanada de humo, empieza a toser. Le miro, le golpeo suavemente la espalda para conseguir su alivio y, casi besándole, le susurro al oído: Mi querido Pablo, te contaré la verdadera historia de las hormigas, pero cierra los ojos. Deja de mirar y de ver. Esta historia no se oye, ni se mira, ni se vive..........sólo se sueña en el reflejo de esta navaja de afeitar.