¿Puedo sacrificarte? Abel tiene demasiado tiempo para pensar y éso me preocupa. Él no sabe que vives en La Misteriosa y sospecha, erróneamente, que eres producto de mi inservible imaginación.
¿Puedo sacrificarte? Juro que terminarás amándome.
Agnus Dei (Franciso de Zurbarán)

Santa Cecilia (Stefano Maderno)
Escultura y pintura contempladas este verano por el inquilino de la Misteriosa.
¿Por qué el destino me hizo verlas sin saber que me recordaría una a otra?
... ... ...
No hay diferencias...
ResponderEliminarSe te echaba de menos.
¿¿¿Tu imaginación qué???
ResponderEliminarMe alegra leerte de nuevo, Isla. :)
Besos.
Será que el destino es así de caprichoso.
ResponderEliminarPero sí que lo sabía. Él sabía que cuando las vieras te darías cuenta de que Zurbarán se inspiró en Maderno para pintar su cordero de dios. Por eso te hizo verlas.
Menos mal que has vuelto
Todas las victimas sin defensa tienen la misma lamentable postura, no le matas...
ResponderEliminarLa vida es una lucha y un tormento, decepción, amor y sacrificio, atardeceres de oro negro y de tormentas.
ResponderEliminarMe alegra tu vuelta.
¿cómo va tu playa? espero que la sigan respetando
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